viernes, febrero 25, 2011

La muerte es el olvido

Luego de una conversación sostenida en el post La sombra en la corte, me parece lo correcto rehacer un viejo post sobre lo sucedido en Antuco a mediados de Mayo de 2005, donde fallecieron 44 soldados conscriptos y el Sargento segundo Luis Monares Castillo (por razones personales le identifico con claridad).

Pregunté en su momento ¿quién se acuerda de los muertos?, pues aún me enfurece, sabiendo que mis amigos, conocidos o Yo mismo, pudimos ser los muertos. La respuesta es que a muy pocos les importó el tema, pues uno de los grandes culpables de esa mortandad el ex CJE Juan Emilio Cheyre se salvó de toda investigación o culpa sobre este asunto. Me ofende y me indigna que este miserable felón no haya sido procesado por su directa responsabilidad en este tema, no tan solo por su incompetente liderazgo en el rescate, al no solicitar de inmediato el apoyo de los medios del Cuerpo de Infantería de Marina, sino en especial por que estas muertes NUCA se debieron producir. Este FELON con mayúscula, como CJE fue absolutamente negligente en prevenir esta situación, teniendo antecedentes que ya se había producido un caso muy similar durante el llamado Terremoto Blanco en Punta Arenas en Agosto de 1995, en esa ocasión poco faltó para que muriera una docena de soldados en 2 blindados M-113, enviados a rescatar unos buses. Entonces se escribió bastante sobre el tema y en un artículo publicado en la revista “Armas y Servicios” número 63, escrito por el entonces Crnl Ricardo Hargreaves Butron, este oficial llegó entre varias conclusiones, que se necesitaban entre otros medios, dos cosas de vital importancia:

1. Ropa adecuada.... es decir las famosas tenidas andinas.
2. Vehículos especiales para estas operaciones de rescate, los mismos BV-206 de la Infantería de Marina.

10 años pasaron entre uno y otro accidente, ¿dónde estuvieron los planes de contingencia?, ¿dónde la planificación?, ¿dónde los títulos de los que tanto se ufana Cheyre?, bien es cierto, que parece se preocupó de pavimentar su futura carrera como docente de la PUC, que ser un verdadero CJE.

Ahora ya estoy seguro, estos muertos, ni los caídos durante el Régimen Militar, ya no le importan a nadie y sobre todo, estos muertos, y ningún muerto alguna vez le ha importado al felón de Cheyre. Si alguna vez usaste uniforme, para felones como Cheyre y sus compinches, no eres más que una molestia en sus bajas ambiciones de notoriedad. Demos gracias que este patán no debió dirigir un Ejército en batalla, nos hubiera apuñaladó por la espalda para salvar su trasero, ¿qué se espera de un miserable que se las ingenia para no ir al entierro de su suegro?, ¿qué se espera de un incompetente que cerró Regimientos a destajo y fue esa carencia de personal en la zona de Concepción, parte importante de las causas de los saqueos del pasado Terremoto?.

El puesto de CJE, necesita valor, honor, lealtad, patriotismo, compañerismo, fidelidad, abnegación, espíritu de cuerpo y espíritu militar, queda claro que a Cheyre no le importó mandar a la basura todos y cada uno de los valores militares.

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2 Comments:

Blogger Javier Bazán said...

La Opera que se hizo por esa tragedia tiene un tufo sacado del stalinismo.

27 de febrero de 2011, 12:43  
Blogger Heitai said...

Tiene razón Sr. Bazán, hubo un aprovechamiento político de la izquierda en el tema, con es opera, y todo lo demás ¿no dicen que los buitres huelen la sangre?

Sin embargo, o tal vez en parte por eso, este asunto pasó rápido de nuestra memoria, por que eran muertos muy incómodos, ¿recuerda que la satsi Bachelet era ministra de defensa hasta unas semanas antes de este asunto?, recuerdo bien que se pidieron responsabilidades políticas a Ravinet, pero de forma tibia, por que sabían que si se profundizaba, se llegaba a su miserable candidata. Digno acuerdo en las sombras para echarle tierra al asunto, entre el felón de Cheyre y la stasi Bachelet.

A propósito, vea cual fue el destino que tuvo el entonces Crnl Ricardo Hargreaves.

27 de febrero de 2011, 14:52  

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